Espíritu Santo

 

María,

En medio de los apóstoles imploras poderosamente

la venida del Espíritu prometido,

que transforma a los hombres y mujeres débiles

y dirige a la Iglesia por el camino de la victoria.

Abre nuestras almas al Espíritu de Dios

para que cambie el curso del mundo.

 

Espíritu Santo,

eres el alma de mi alma.

Te adoro humildemente.

Ilumíname, fortaléceme,

guíame, consuélame.

Revélame tus deseos

en la medida en que sea conforme

con la voluntad del Padre Eterno.

Muéstrame lo que el Amor Eterno quiere de mí.

Muéstrame lo que debo hacer.

Muéstrame lo que debo sufrir,

Muéstrame lo que debo humildemente y

aceptar, soportar y aguantar reflexivamente.

Espíritu Santo, muéstrame tu voluntad

y la voluntad del Padre,

porque quiero que toda mi vida no sea otra cosa

que un sí continuo y eterno

a los deseos, a la voluntad de Dios,

el Padre Eterno.